La actividad física luego del episodio cardíaco

Está claro que la actividad física se torna necesaria en cualquier situación de vida que nos toque atravesar. Sin embargo, existen algunas circunstancias que vuelven aún más necesario el poder tener una rutina de entrenamiento, aunque sea moderada, como lo es el haber sufrido un episodio cardíaco, sobre todo si consideramos que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte prematura en el mundo.

De esta forma, se debe destacar que los hábitos y el estilo de vida juegan un rol fundamental no sólo para prevenir el desarrollo del primer evento, sino también para evitar que éste se repita una vez acontecido, de forma tal que muchos expertos apuestan directamente por establecer un plan de rehabilitación cardiovascular a fin de evitar el sedentarismo y combatir el sobrepeso de estar personas, dos factores cruciales para mejorar su calidad de vida en los tiempos posteriores.

En tal sentido, Cecilia Zeballos, jefa del Centro de Rehabilitación Cardiovascular del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, ha asegurado a la prensa internacional en un reciente discurso, que “las personas sedentarias tienen mayor riesgo de morir por diferentes causas, así como también el doble de posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares, en comparación con aquellas que son físicamente activas”.

“Por eso -continuó- es fundamental que todas las personas, pero sobre todo aquellas que sufrieron un problema cardíaco como por ejemplo infarto de miocardio, angioplastia coronaria o cirugía de by pass, realicen ejercicio físico”, continúo la especialista, una de las tantas en todo el mundo que abogan por la realización de actividades aeróbicas y anaeróbicas luego de este tipo de episodios.

Además, se especifica que una de las claves para asegurar el éxito de un tratamiento de este tipo, tiene que ver directamente con la necesidad de que no pase demasiado tiempo entre el primer episodio, y el comienzo de la realización de la actividad física, e incluso, si empezamos con una rutina más bien liviana, una o dos semanas luego de la primera internación, podemos estar acondicionando nuestro cuerpo.