Recetas de la abuela

Las abuelas, siempre han tenido sus pequeños trucos y remedios caseros, los cuales han aliviado a más de uno sus dolencias.

El agua que resulta de hervir apio nos puede servir de champú, si la aplicamos varias veces cuando hemos terminado nuestro lavado y aclaramos el cabello con esta con mucho cuidado, nuestro cabello notará sus resultados en poco tiempo. Una leyenda griega, nos cuenta que Afrodita, preparaba filtros de amor a base de apio para que los hombres llegaran a delirar.

Las lombrices también eran remediadas por nuestras abuelas con ajenjo, la infusión de las hojas de esta planta hacen desaparecer las molestas lombrices. Hay que beber tres tazas al día.

Las semillas de calabaza, también son eficaces contra las lombrices, si comemos todos los día un puñado podremos con ellas.

Otro remedio para esta molestia, aunque poco apetecible, es beber alrededor de nueve días leche con ajos macerados. La leche se bebe en ayunas y los ajos se maceran la noche antes.

Una buena compota para el buen tránsito intestinal, es una preparada con manzanas y ciruelas. Se hierven las manzanas con las ciruelas, además de miel, agua y cortezas de limón. Tendremos así lista la compota que está mucho más rica si la guardamos fresquita en el frigorífico.

El dolor de juanetes, se alivia con cataplasmas de pulpa de tomate triturada.

Ahora que está tan de moda dejarse de fumar, una buena abstinencia para la nicotina, es acompañar las comidas con agua y bicarbonato.

Y por último una recomendación muy cotidiana y la que podemos aplicar muy sencillamente, esta es no secar el cabello nunca con caliente, lo perjudica totalmente, mejor con aire frío.