Caminar para evitar la demencia

En este sitio hemos hecho una constante de los artículos que refrendan la importancia que tiene el realizar actividad física para evitar sufrir ciertas enfermedades, y conforme la ciencia va avanzando en sus estudios, se va determinando que el ejercicio es incluso favorecedor para algunos inconvenientes que antes parecían sin solución, como en este caso la demencia, que podemos combatir desde el deporte diario.

Lo cierto del caso es que según un estudio realizado por la Asociación Estadounidense del Corazón, y que se detalla en su revista especializada “Stroke”, el ejercicio físico frecuente nos permite la posibilidad de reducir el riesgo de demencia de origen cardiovascular en un 40% y de deterioro cognitivo provocado por todo tipo de etiologías en un 60%, lo que son porcentajes realmente extraordinarios para la cantidad de personas que sufren de estos males.

Para entender cómo el efecto de la actividad física nos permite de alguna forma resguardarnos de los riesgos de la demencia, debemos citar la misma investigación, sosteniendo que “el efecto protector de este tipo de actividad no se ve influido por la edad, el nivel de estudios, los cambios en la materia blanca encefálica y ni siquiera por antecedentes de ictus o diabetes”, por lo que, evidentemente, es recomendable para todo el mundo.

Para poder estar bien cubiertos, entonces, los expertos recomiendan a todas las personas adultas, realizar ejercicio físico de intensidad moderada durante treinta minutos, tres veces por semana, lo que de hecho coincide con la mayoría de los consejos al respecto de mantener un peso estable en la adultez, así que podrías estar obteniendo varios beneficios con sólo realizar un tipo de actividad de forma constante.

Además, hay ciertas personas que con más razón deberían realizar todo tipo de actividad física en este sentido, como lo son aquellas que sufren de factores de riesgo previos a la demencia, como por ejemplo la hipertensión, el ictus o la diabetes.