La alimentación yóguica

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En el mundo entero existen muchísimos tipos de alimentación, probablemente uno por cada tipo de persona, y es por eso que distintas ondas de alimentación se van haciendo famosas en todo el mundo conforme logran que las personas que las llevan a cabo se sientan mejor con sus propios cuerpos, como es el caso de la alimentación yóguica, cuyas principales características queremos enseñarte en breve.

Lo primero que se debe tener en cuenta, si se quiere entender la alimentación yóguica, es que para quien practica este modo de vida, “el cuerpo es un molde preparado por la mente para llevar a cabo las actividades que ella le ordena”, motivo por el cual todos estos alimentos deben tener algunas características en común, como por ejemplo el ser lo más puros, sanos y nutritivos que sea posible.

De la misma forma, ellos consideran que como toda la energía que tenemos para hacer nuestras actividades diarias proviene del sol, siempre debemos apostar a su vez a los alimentos que nos acerquen al sol, de forma que todos los vegetales cumplen un rol absolutamente fundamental en este tipo de dietas, además de las frutas, claro está.

La idea es que como los carnívoros reciben su energía de un tercer nivel, porque previamente la misma ha sido degradada por las plantas, y luego por los animales que a su vez se alimentan de esas plantas, cuando comemos alimentos como por ejemplo carne de vaca estamos perdiendo en realidad muchísima energía, o dejando de ganarla al menos.

Según los yóguicos, los alimentos se dividen en sáttvicos, o puros; rajásicos, o estimulantes; y tamásicos, o impuros; siendo los primeros de ellos los que se configuran como la base de su dieta. Entre éstos, hay algunos alimentos como por ejemplo frutas frescas, ensaladas, granos, legumbres, frutos secos, semillas, pan integral, miel, hierbas frescas, productos lácteos y frutos secos, en lo posible sin conservantes.