La actividad física en el embarazo

Realizar distintas actividades físicas en el embarazo es una de las soluciones que pueden tener las mujeres a muchos de los problemas que sienten en relación a su organismo en este tiempo, y por ello, vamos a analizar a continuación algunos de los principales beneficios de llevar a cabo distintas ejercitaciones mientras esperanos la llegada del bebé.

Por ejemplo, es interesante saber que, a modo general, el deporte previene y reduce problemas del embarazo, mientras que en términos particulares, los especialistas han podido demostrar que evita el aumento exagerado de peso, ayuda a sentirse mejor mentalmente, levanta el autoestima de la embarazada, prepara el cuerpo para el esfuerzo del parto, reduce el estrés y las tensiones de este período, y colabora en la posibilidad de dormir mejor durante las noches.

Luego, debes saber que existen algunas actividad físicas especialmente recomendables en el embarazo, como pueden ser el caminar, la elongación, la natación, el yoga, la bicicleta fija o de movimiento, el tenis, el paddle, el tai-chi-chuan, el golf, y otros de ese tipo, que te requieran un esfuerzo físico sin necesidad de poner en riesgo el desarrollo normal del feto.

Por eso también existen algunas actividades que no son recomendadas para las embarazadas, como por ejemplo el ski acuático o de nieve, el paracaidismo, la equitación, el polo, el aladeltismo, el boxeo, el karate y similares, el rafting, el patinaje artístico, el squash, el racket, o el buceo, entre otros, de modo que conviene evitarlos luego del tercer mes de embarazo para evitar cualquier problema con el bebé.

En cuanto a la cantidad de ejercicio que se recomienda en esta etapa de la vida de las mujeres, si bien la misma estará directamente relacionada al tipo de actividad que llevaban a cabo antes del embarazo, podemos hablar de una rutina de hasta tres o cuatro días por semana de entrenamiento moderado, tendiendo a nulo en las últimas semanas antes del parto.