La actividad física para mantener la densidad ósea

Entre los muchos beneficios que la actividad física tiene para las personas, uno de los más importantes está directamente relacionado con el fortalecimiento de los huesos, lo que los especialistas suelen denominar “densidad ósea”, y que si bien es importante en todo momento y período de la vida, adquiere una relevancia aún más significativa cuando se comienza a ingresar en la vejez.

Al respecto, los problemas y enfermedades relacionados con la falta de fuerza en los huesos comienzan en la mayoría de las personas a partir de los 55 años, y en algunos casos incluso anteriormente, sobre todo en las mujeres que se encuentran en edad perimenopáusica, aunque lo interesante del caso es que podemos trabajar desde muy jóvenes para evitarnos estos problemas.

Del mismo modo, es importante tener en cuenta que para ello se deben desarrollar ciertos hábitos deportivos, ya que los huesos tienen receptores mecánicos que se estimulan durante la actividad física, los cuales mantienen la correcta mineralización y densidad ósea, y al cabo de un cierto período de tiempo, determinan que no suframos los problemas que muchas veces tiene la gente mayor de hoy en día, al no haber tenido conciencia de esos elementos en su juventud.

Esto se debe en buena parte a que, con el pasar de los años el cuerpo atraviesa un desgaste natural que también involucra la estructura ósea, y por eso la llegada de la vejez se ve acompañada también de problemas en los huesos, como podemos comprobar por los casos de personas mayores que fallecen luego de tener una caída en la que se quiebran la cadera, o algunos huesos de sus piernas y brazos.

Nuestra recomendación en este sentido tiene que ver con visitar a un traumatólogo cada año, a la vez que realizar actividad física tanto de tipo aeróbico como anaeróbico, y de esta forma, asegurar una mayor cantidad de años y calidad de vida a nuestros huesos.