Protege el corazón con sardinas

sardinas.jpgIncluir sardinas, ya sean fritas, asadas o rebozadas, en la dieta es una forma muy sana y barata de completar los menús con dosis más que considerables de calidad, grasas saludables y calcio.

Pocos pescados azules superan a la sardina en contenido de ácidos grasos Omega-3. De ahí que la sardina sea uno de los pescados que mejor contribuye a disminuir el colesterol. Al evitar la obstrucción de los vasos sanguíneos, las sardinas también reducen la posibilidad de sufrir aterosclerosis y trombosis.

Las sardinas en conserva contienen hasta tres veces más calcio que un vaso de leche, ya que se consumen con la espina. El calcio del pescado azul se absorve muy bien, debido a su aporte en vitamina D.

El contenido en minerales del pescado azul puede ser hasta 25 veces superior al presente en la carne. Las sardinas destacan por su contenido en yodo, hierro, reforzar las defensas, serenar los nervios y agilizar la mente. Por su abundante aporte en vitaminas A y E, este pescado protege la piel y retarda el envejecimiento del organismo. 

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