Anorexia y bulimia

a-caminar.jpgLos padres no deben subestimar las modificaciones corporales bruscas de sus hijos adjuntándoselas al hecho de que están creciendo. Si descendieron de peso o si aumentaron demasiado, si se descontrolan con la comida o hacen visitas nocturnas en la cocina, se impone la consulta a un profesional.
Algunas conductas familiares pueden actuar como eficaces formas de prevención de estos trastornos que cada vez más jóvenes y niños se ven afectados.
Generalmente se lo ve en mujeres, pero también los varones no quedan excluidos de estas enfermedades que requieren de un equipo interdisciplinario para su tratamiento.

  • Estimular los valores espirituales sobre los atributos físicos.
  • Hablar de temas variados y no hacer del cuerpo un tema de conversación excluyente.
  • Hacer de la mesa familiar un lugar de reunión y encuentro. De esta forma la comida estará asociada con sensaciones y hechos positivos.
  • No inculcar la obsesión por las dietas.
  • No proponer la comida como forma prioritaria de graficación. Esto significa, por ejemplo, no premiar sistemáticamente con chocolates o pizza una buena calificación en la escuela cuando son pequeños.
  • No “dictar sentencia” sobre el cuerpo de sus hijos. Frases como “saliste gorda, como la familia de tu padre” pueden hacer vivir la gordura como una suerte de estigma del que sólo podrán verse liberados si lo enfrentan de manera violenta, es decir, a través de una dieta excesivamente restrictiva.
  • Priorizar la salud sobre los conceptos de orden estético.
  • No adherir el concepto de belleza de las modelos, muchas de las cuales, según la opinión de los especialistas, tienen un peso que está muy por debajo de lo que se considera normal en una altura como la que suelen tener.
  • Tomar conciencia de que los trastornos de la alimentación no pueden ser tomadas a la ligera, ya que pueden tener consecuencias muy graves.
  • Tratar de poner los conflictos en palabras. Si un adolescente habla y puede expresar lo que le pasa, es poco probable que manifieste los desajustes con el mundo que necesariamente sufrirá al llegar la adolescencia a través de su cuerpo .
  • Levantar la autoestima de los hijos y no permitir que le echen la culpa de todos sus problemas a su físico.

La autora de estas consideraciones es la doctora Mabel Bello, directora de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) de la Argentina.