La osteopatía y el bebé irritable

bebe-llorando.jpgCuando el bebé tiene problemas para dormir, llora sin que sepamos el motivo, no hace bien la digestión, sufre de gases, etc., provoca una sensación de impotencia en la madre que empeora la situación. El estado nervioso del hijo se traslada a la madre y ésta vuelca su desesperación en el bebé. Para colmo de males los médicos suelen tranquilizar a los progenitores diciéndoles que en unos tres meses todo pasará.

Una vez que descartamos que el bebé esté afrontando una enfermedad real, la cual se manifestaría por los siguientes síntomas:

  • Fiebre: signo de infección.
  • Pañales secos, sobre todo los primeros días después de nacido.
  • Vómitos de coloración verdosa o amarillenta, lo cual indicaría alguna obstrucción en el sistema digestivo.
  • Lengua blanca, que sería un signo de infección por hongos, o cualquier signo descartado por el pediatra.

Se empieza a buscar: dónde, cómo y qué en la cabeza, cuerpo u órganos del bebé. Para ello lo resumiremos de la siguiente manera.

  • Disfunciones óseas. Las buscamos en todos los huesos del cráneo, la columna y el sacro. Fundamentalmente en el occipital, el esfenoides, el sacro y el hueso temporal. Además de comprobar todas las articulaciones.
  • Disfunciones musculares.
  • Disfunciones ligamentosas.
  • Disfunciones de las fascias.
  • Disfunción de la hoz y de la tienda del cerebelo.
  • Trastornos de los nervios y de los órganos del encéfalo.
  • Trastornos vasculares y conductos de la endolinfa.

Cada uno de los ítems tienen maniobras específicas.

¿Cómo se aplica el tratamiento?

  • La terapia se aplica en “estado neutro”, es decir, éste se puede palpar como un punto de equilibrio de las tensiones recíprocas que se encuentran en todo el cuerpo.
  • No se presuponen las cosas, sino se respeta el principio de la resonancia. Resonar con el cuerpo, con los órganos, las fascias, con los sentimientos, los traumas, el encéfalo y la médula espinal.
  • Con la palpación del Movimiento Respiratorio Primario (MRP).
  • Comprobando la movilidad de los huesos del cráneo.
  • Y, comprobando las rotaciones.

Por todo lo descrito anteriormente, es una responsabilidad dedicada tratar al recién nacido y sobre todo si se encuentra en las primeras semanas de nacido, pues es hasta los dos años el tiempo en el cual se encuentra en activo la “platicidad cerebral” y es ciertamente una edad de oro en la cual se puede lograr mucho en poco tiempo.