Hidratos de carbono ¿simples o complejos?


Si nuestra alimentación está basada en hidratos de carbono equivocados tendremos como consecuencia un aumento de peso.
Existen dos tipos de hidratos de carbono, los simples o azúcares y los complejos o almidones (que si no se refinan, contienen fibra). Alrededor de la mitad y un poco más de nuestra alimentación debería estar compuesta por hidratos de carbono y, de este total, sólo un 10% por azúcares y dulces.

Los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos son: los cereales y derivados, las legumbres, la papa, la batata y el choclo y algunas frutas frescas, secas y semillas.
En cambio, los hidratos de carbono simples lo forman el azúcar, la miel, la mermelada, las golosinas y las gaseosas.

La diferencia está en que los simples aportan calorías sin nutrientes esenciales para el organismo mientras que los complejos tienen vitaminas, minerales y fibra. Hay alimentos, como la leche, el yogur, los quesos untables, algunas hortalizas y frutas frescas que también poseen hidratos simples, pero deben incluirse en la dieta porque contienen nutrientes importantes para la salud.