Evita el efecto yoyó

Siempre es mejor tener una dieta personalizada y en manos de especialistas, no es bueno ejercer dietas de otras personas a las que les ha funcionado bien, pues todos los organismos no son iguales.

Las dietas pobres en calorías, pueden provocar el efecto yoyó, ya que no aportan los nutrientes necesarios y necesarios para el organismo.

Al acabar una dieta, hemos de conseguir acostumbrarnos a ciertos hábitos alimenticios, pues es una lástima el volver a recuperar el peso perdido, después de haber tenido esa voluntad  propia.

Los alimentos que no deben faltar al terminar  la dieta son:

Yogures desnatados. Si les añadimos un poco de levadura de cerveza, los convertiremos en un gran aporte de calcio y cromo (mineral que ayuda a quemar grasas).

Conejo. Una de las carnes más recomendadas por característica baja en grasa y elevado contenido de proteínas. Además de ayudar a perder peso, es una aliada para proteger el corazón y el aparato circulatorio.

Los dátiles. Carnosos y dulces, tienen la fama de ser hipocalóricos, pero no es del todo cierto. Tienen mucha fibra y litio, el cual ayuda a conseguir el buen humor y el control del apetito.

Requesón. Ocho veces menos graso que el queso curado. Se puede utilizar en ensaladas, cremas, acompañado de fruta… es muy digestivo y nos aporta ácido fólico y vitaminas del grupo B.

Huevo duro. Es un gran saciador, se puede añadir a la dieta cuando se tiene mucho apetito. Tiene muy pocas calorías y rico en proteínas.

Fuente: mujer global