Los beneficios de la caminata rápida

Aunque en los últimos años ha aumentado el porcentaje de personas en el mundo entero que realizan alguna actividad física de forma continuada, muchas siguen sin encontrar aquel deporte o actividad que les permite ejercitar su cuerpo y relajar su mente, beneficiando además al organismo mediante la posibilidad de evitar enfermedades, lograr una mejor condición física, y demás.

Por ello, conviene siempre tener en cuenta una alternativa como la caminata rápida, que puede ser realizada por cualquier sexo, en cualquier edad, y con cualquier condición física tanto aparente, como registrada por un médico. En principio, hay que saber que se denomina como caminatas rápidas, a aquellas que se desarrollan de forma sostenida con una intensidad moderada, y se alargan en el tiempo.

Justamente, bien vale señalar en este sentido que la propia Organización Mundial de la Salud recomienda este tipo de ejercicios para ser desarrollados por al menos 30 minutos, unas cinco veces a la semana, aunque podemos fraccionarlos en la jornada en dos tandas de 15 minutos, lo que nos permitirá tener una gran mejoría del acondicionamiento cardiovascular del cuerpo, quemando unas 180 calorías cada jornada.

De hecho, los cálculos realizados por especialistas, señalan que un individuo gasta 4 calorías por minuto aproximadamente en no entrenados y 12 calorías en entrenados, por lo que es evidente el gasto mayor en las horas de entrenamiento, y los beneficios consiguientes que podemos obtener se multiplican a medida que reincidimos en la práctica.

Por ejemplo, una de las claves de la caminata rápida tiene que ver directamente con que al ser una de aquellas definidas como “de baja intensidad”, no provoca lesiones musculares ni de ningún tipo sobre las articulaciones. Otros beneficios, en cambio, tienen que ver con el mejor flujo cerebral, el control del colesterol, la liberación de endorfinas, la prevención de la osteoporosis, y demás.