Cómo gastamos nuestras energías

Cuando hacemos actividad física, además de oxígeno, usamos la fuente de energías proveniente de las reservas de nutrientes del organismo.
En los primeros 3 a 5 minutos de actividad se consume la fuente energética de más rápido acceso, como lo es la glucosa (glucemia) de la sangre.

Una vez que el ejercicio ha agotado esa reserva en sangre, el cuerpo apela a otro depósito de glucosa que se encuentra en el hígado como glucógeno. A medida que el organismo necesita, el hígado desprende moléculas de glucosa del depósito de glucógeno hacia la sangre para que lleguen a nuestros músculos. Estos depósitos pueden proveer moléculas de glucosa durante 15 minutos y luego pasa a tomar energía de la reserva del tejido graso.

Estas reservas sólo se utilizan en caso de necesidad extrema y es por esto que resulta difícil adelgazar, aún cuando se realiza una dieta hipocalórica, ya que el organismo naturalmente intenta conservar el tejido graso. Aquí es donde los deportes aeróbicos prestan una ayuda inestimable para bajar de peso, ya que al agotar en los primeros 20 minutos las reservas de glucemia y el glucógeno, comienza el consumo de las grasas para abastecer de energía a los músculos.