Una enfermedad silenciosa y en aumento

pulmones.jpgLa hipertensión arterial pulmonar (HP) es un trastorno de los vasos sanguíneos en los pulmones. Ocurre cuando la presión sanguínea dentro de las arterias pulmonares sube a niveles más altos que lo normal.

Esto determina un esfuerzo extra del lado derecho del corazón, que debe vencer la resistencia aumentada en la circulación pulmonar, dando sensación de falta de aire (disnea), cansancio, desmayo y dolor en el pecho.

Todo esto conlleva una limitación de la actividad física y el consiguiente deterioro de la calidad de vida del paciente.

En la hipertensión arterial pulmonar idiopática, no hay una causa específica, ni enfermedades o condiciones subyacentes para justificarla. Por el contrario, la hipertensión arterial pulmonar secundaria tiene causas identificadas: las más comunes son el enfisema y la bronquitis crónica, ambos problemas respiratorios.

Otras causas son los defectos de nacimiento en el corazón, el tromboembolismo pulmonar crónico, la infección por el HIV (virus de la inmunodeficiencia adquirida) o las colagenopatías.

Según la clasificación de los niveles de severidad para enfermedades cardíacas de la New York Heart Association (NYHA) existen cuatro tipos de estadios de la enfermedad:

  • Clase 1. Pacientes con hipertensión pulmonar sin limitación de la actividad física. La actividad física ordinaria no provoca la falta de aire o fatiga, dolor torácico o casi síncope.
  • Clase 2. Pacientes con hipertensión pulmonar que les produce leve limitación de la actividad física, no experimentando molestias en reposo. La actividad física normal causa incremento de falta de aire o fatiga, dolor torácico o casi síncope.
  • Clase 3. Pacientes con hipertensión pulmonar que les produce marcada limitación de la actividad física, no experimentando molestias en reposo. Una actividad menor a la ordinaria, como una simple caminata, les provoca un incremento en la falta de aire o fatiga, dolor torácico o casi síncope.
  • Clase 4. Pacientes con hipertensión pulmonar con incapacidad para desarrollar cualquier actividad física sin experimentar molestias. Indicaciones de insuficiencia cardíaca derecha manifiesta. Falta de aire o fatiga que pueden estar presentes incluso estando en reposo. La molestia se incrementa con la menor actividad física.

Los primeros signos y síntomas clínicos son poco claros y no característicos, lo que dificulta el diagnóstico. La aparición inespecífica de los síntomas trae como consecuencia que, frecuentemente, se pasen por alto las molestias y se retrase el diagnóstico, en promedio, de 2 a 5 años.

Algunas molestias tales como la falta de aire y el agotamiento, a menudo se atribuyen a la falta de actividad física. El síntoma más frecuente en la hipertensión pulmonar es la falta de aire en un 60% de los casos. Un síntoma observado frecuentemente es disminución de la vitalidad.
En las etapas tardías de la enfermedad, los pacientes frecuentemente tienen síncope dependiente del ejercicio. Cuando los vasos sistémicos están dilatados, el síncope representa la incapacidad del ventrículo derecho de incrementar abruptamente su gasto, debido a la resistencia vascular pulmonar permanentemente aumentada.

Ante cualquiera de estos síntomas, consulte a su médico de confianza.