Beber caliente, salud y placer en una taza I

En invierno, las bebidas calientes vienen mucho gusto. Son tragos de placer que también nos regalan sus virtudes. Entonces, ¿por qué resistirse?

Resulta evidente que la temperatura exterior condiciona nuestra dieta. Con el frío nos gusta beber caliente y eso, por más climatizada que esté nuestra vida, no cambia. No importa que en la oficina vamos con manga corta o que en casa tengamos la calefacción bien alta, en invierno beber caliente es todo un clásico. A continuación ofrecemos una guía con las bebidas calientes más habituales.

CHOCOLATE CALIENTE

Es deliciosa, reconfortante y puede crear una verdadera adicción. Ahora bien, en cuanto al valor nutritivo, este será muy variable en función de la composición. Desde chocolates que son puramente agua con un poco de chocolate con polvo de mala calidad, hasta otras que están hechas con leche y una dosis notable de buen cacao. De todos modos y siendo realistas, la mayoría de chocolates en la “taza” tienen una dosis notable de azúcares, poco cacao y fuerza leche. Por lo tanto, uno de los nutrientes que seguro que nos aportan es calcio y proteínas. También habrá dosis variables de vitaminas A y D, además de una cantidad pequeña y variable de carbohidratos en función de la harina que lleve para espesar. Y, por supuesto, incluirá todas las ventajas del cacao aunque sea en cantidades mínimas … Recordemos que el cacao es un alimento que contiene magnesio, calcio, hierro, cantidades variables del antioxidantes y un magnífico efecto estimulante, del cual se cargan sustancias como la teobromina, la cafeína y la fenetilamina. Precisamente esta última actúa en el cerebro produciendo bienestar. Por tanto, una buena taza de chocolate caliente no es cualquier cosa… Ahora bien, no podemos obviar que se trata de una cata energético: 100 cc de chocolate caliente aportan, según la consistencia, entre 70-80 y 150-200 kcal / 100 g. En cualquier caso, es recomendable no abusar y tomarla de buena calidad.

Fuente: cuerpo armonioso