El sol es una fuente de salud que acompaña a la mayoría de las actividades que desarrollan los niños, pero en exceso puede provocarles efectos negativos.
Los efectos nocivos de los rayos solares son acumulativos. Dado que la mayor exposición al sol se produce de los 0 a los 18 años de edad, es crucial que los padres tomen conciencia sobre los peligros del sol y actúen para proteger la salud futura de sus hijos desde el nacimiento.
La iniciación temprana en conductas de cuidado y protección frente al sol, puede disminuir el riesgo de un niño a desarrollar cáncer de piel.
Para proteger eficazmente a los niños mientras disfrutan al aire libre, hay que tener en cuenta algunas medidas de fotoprotección fundamentales: