Sustancias antimutágenas aportadas por la alimentación

En la naturaleza existen numerosas sustancias antimutágenas que pueden ser aportadas por la alimentación. Pertenecen  a diferentes familias químicas: flavonoides, cumarinas, quinonas, poliaminas, polifenoles, antioxidantes….

Entre los productos naturales corrientes hay que citar especialmente el té, la menta, el tomillo, la salvia, el orégano, el ajo, la cebolla, el puerro, la coliflor, la cúrcuma, la clorofila y también la orina.

Entre los complementos alimentarios encontramos las vitaminas A, C, E, el betacaroteno, la N-acetilcisteína y al selenio. El betacaroteno, las vitaminas C y E y el selenio tienen acción sobre los virus y es destacable también el efecto extremadamente potente del selenio sobre las células tumorales in vitro e in vivo.

Tres sustancias tienen una actividad antimutágena muy fuerte,  que por orden creciente son: el coptis, el polen y el ginseng.