Running: elegir tu ritmo ideal

Continuando con tu preparación para iniciarte en el mundo del running, después de que hayas escogido la mejor hora del día para ti y la ropa adecuada, queda un último paso antes de salir a la calle: decidir tu ritmo ideal.

¿De qué hablamos exactamente? Se trata de escoger nuestro ritmo de marcha, la velocidad ideal y en general las pulsaciones cardíacas ideales según nuestro estado actual de salud. Además de nuestra salud, tendremos que concretar también unos objetivos que van clasificados según las pulsaciones cardíacas, y que te vamos a explicar a continuación… Asumiendo que estás bien de salud y puedes permitirte correr al menos más de cinco minutos sin detenerte, puedes comenzar por andar a ritmo rápido para calentar el aparato circulatorio y los principales músculos que entran en acción cuando sales a correr. Una vez has calentado y estirado durante cinco o diez minutos, puedes empezar a correr a un ritmo muy suave, despacio para terminar de calentar y que el cuerpo se adapte a la marcha constante.

Si tras pasados unos minutos estás muy conforme con tu ritmo, puedes aumentar levemente el ritmo para llevar una marcha estándar, ni lento ni rápido. A este ritmo el cuerpo fomenta el uso de las grasas como combustible y realizas más bien un ejercicio aeróbico. Ahora bien, ¿y si tienes otro objetivo?

Si tienes algo de experiencia en el deporte y puedes llevar un ritmo más alto, puedes correr a intervalos e intercalar la velocidad, de esta manera le darás un impulso al metabolismo y fomentarás la resistencia y dureza muscular para correr.