Consejos para ir a la montaña en invierno

Montañismo invernalIr a la montaña en los meses de más frío difiere mucho de hacerlo en otras épocas. Más aún si nuestro destino está nevado. No solo es cuestión de ropa de abrigo, raquetas o piolés. También, por supuesto. Pero existen muchos otros factores a tener en cuenta, menos evidentes, que suelen pasar desapercibidos.

Para empezar, es vital conocer el tiempo que nos espera. Los cambios meteorológicos en nieve pueden ser muy peligrosos ya que es fácil que afecten a la visibilidad y por tanto a la orientación. Por esa misma razón no está de más que nos acompañe un GPS.

La alimentación que debemos llevar con nosotros es distinta en invierno que en verano, porque la forma de consumir energía del cuerpo también lo es. Mientras que en la época estival prima la hidratación, en invierno cobra vital importancia el aporte calórico mediante frutas secas (no confundir con frutos secos) como dátiles, higos secos, orejones, etc, que nos permitan combatir el frío. Sin embargo, no hay que olvidarse de reponer el agua que perdemos por la transpiración… y la propia respiración. Lo ideal es llevar un té azucarado bien calentito.

Otro factor a destacar es la corta duración de los días invernales. No es raro, que por cualquier imprevisto (siempre va a haber alguno, tenlo por seguro) nos sorprenda la oscuridad. Para esas situaciones es importante tener a mano una linterna frontal, el ya mencionado GPS y el móvil, imprescindible. Todo ello cargado hasta los topes. Y ya que estás… unas pilas de repuesto. ¡Nunca se sabe!

Y, por supuesto, no nos podemos olvidar del botiquín, obligatorio en cualquier salida campestre, al que sumaremos un mechero hasta arriba de gas.

Sin embargo, hay algo más importante que todo el material del mundo: el sentido común. No te lo dejes en casa, ahí, junto a las llaves. Con él evitarás riesgos innecesarios, los más peligrosos de todos.