La vitamina B6

Siempre hay una clase de vitaminas que influye más o menos en determinadas partes de nuestro organismo, aunque no está de más saber que todos los alimentos nos afectan a todo este en general.

Pero también ocurre todo lo contrario, pues si nos excedemos, el abuso también nos pasa factura.

Para llevar una vida sana y en su justa medida, los alimentos deben tomarse de igual manera, sano y en su justa medida.

La vitamina B6, también llamada a su vez piridoxina, se encuentra en las carnes magras (ternera, pollo), en el pescado, el huevo, pan y cereales integrales, frutos secos, plátanos, levadura y brotes de soja.

Esta vitamina hace ponerse en marcha la función inmunológica, actúa beneficiosamente sobre el sistema nervioso y ayuda a la formación de glóbulos rojos.

Su exceso puede provocar daños en los nervios, pérdida en la sensibilidad de manos y pies, además de sus funciones de reacción.

Su escasez produce anemia, depresión y confusión, aunque en las personas mayores es raro su escasez, ya que es muy abundante en los alimentos, esta puede deberse a otras causas externas como la ingesta de medicamentos para el tratamiento de hongos o la tuberculosis y en los anticonceptivos.

Esta vitamina es importante porque sintetiza los carbohidratos, proteínas y grasas, además de en los aminoácidos, produciendo los anticuerpos. También establece un perfecto equilibrio del sodio y el potasio.

Para conseguir a través de ella una vida sana, su promedio para ingerirla es de 0,5 mg en niños y 1,6mg en los adultos.