La canela y el orégano

Las especias pueden contribuir a una vida sana, estas pueden llegar a ser curativas. Son usadas desde la antigüedad para dar sabor, conservar y remediar dolencias y malestares.

Son también llamados condimentos por su carácter aromatizador, preservación y sazonador. Estos son a veces las partes duras de las plantas u hojas troceadas, de ahí que a veces se digan que son hierbas. Han sido usadas por curanderos  y también fueron muy valoradas por el comercio con Asia, de donde proceden una buena parte de ellas.

Las hay de dos tipos, las que modifican el sabor y el aspecto de los alimentos (canela, azafrán, tomillo, romero) y las que excitan el paladar (pimienta, pimentón, nuez moscada, clavo, guindilla).

En esta ocasión vamos a hablar de dos especias muy indicadas para conseguir una vida saludable y sana a través de su ayuda.

La canela se usa para mejorar la digestión, tiene propiedades carminativas, antiulcéricas, antivomitivas y estomacales. Ayudan así a las enfermedades del aparato digestivo (acidez, vómitos, falta de apetito, digestiones difíciles). También posee propiedades para curar enfermedades respiratorias (bronquitis, resfriados, tos) por su poder expectorante, antibacteriano y antiinflamatorio.

El orégano es un estimulante para el estómago, sobre todo para la falta de apetito, flatulencias y dificultad de la digestión, también se emplea mucho contra la anemia. Es bueno contra el cansancio, estrés, insomnio, dolores de reuma y articulaciones. Una propiedad muy común es la de su utilización contra la celulitis. Disminuye los dolores menstruales y todo lo que estos conllevan (retención de líquidos, dolor de cabeza, de estómago). Su poder antioxidante es ventajoso para los tratamientos de sida o cáncer.

Fuente: remedios populares