Cuando el sedentarismo es la enfermedad

No son pocas las personas que se quejan de las dolencias físicas e inconvenientes que su cuerpo presenta, como por ejemplo a la hora de recuperarse de lesiones. Esto debe, en muchos de los casos, no a esos problemas en sí mismos, sino al sedentarismo que ellas presentan, y que derivan en un cuerpo lento, sin capacidad de reacción ante los dolores, y menos trabajado en general.

De hecho, en los últimos años, especialistas médicos de todo el mundo han comenzado a diagnosticar a muchos de sus pacientes, advirtiéndoles que padecen de “sedentarismo”, un mal que si bien existe hace tiempo, se ha profundizado en los últimos años con la aparición de diversas tecnologías, que apuntan a facilitar nuestras vidas, pero que también inciden en la falta de actividad física diaria.

Sin ir más lejos, las últimas investigaciones recabando información, han determinado que entre el 25% y el 33% de los españoles padece de sedentarismo, un mal que a nivel mundial afecta al 17%, pero que se hace más común justamente en los países más desarrollados, por la mayor penetración de los productos tecnológicos masivos que mencionábamos anteriormente.

En muchos casos, la vida de las personas adulto promedio se formaliza de tal modo que trabajan en una oficina delante de un ordenador varias horas por día, se desplazan en coche tanto a la ida como vuelta del trabajo y para cualquier otra actividad que deban realizar, y cuando por fin tienen un momento de ocio, entonces aprovechan para mirar televisión, una película o jugar videojuegos, es decir, que se pasan el día sentados.

Excusas repetidas

Luego, también tenemos que mencionar las principales ocupaciones o problemas que estas personas suelen esgrimir a la hora de no realizar ningún tipo de actividad. Entre ellas se encuentran algunas clásicas, como “es aburrido”, o “no estoy en forma”, además del famoso “no tengo tiempo”, sin dejar de lado otros mitos, como “es cosa de jóvenes”, o “es costoso”.