Esta milenaria disciplina oriental se recomienda a todos los seres humanos por igual. Es conveniente comenzar su práctica a partir de la adolescencia y extenderla a lo largo de toda la vida.
Una clase de yoga tiene por lo general una hora de duración, durante la cual el trabajo físico ocupa el 85 por ciento de su desarrollo y la relajación el resto. Con el paso del tiempo se deben llegar a dominar las posturas, posiciones básicas o asanas y la respiración rítmica profunda.
Las posturas deben ser firmes, estables y cómodas, porque nos tienen que preparar para la meditación. Estas posiciones no son caprichosas ni simples ejercicios, sino que cumplen con la finalidad de aquietar la mente, atenuar las emociones, serenidad y permitirnos el ingreso al nivel más profundo de nuestra experiencia.
5 consejos para principiantes