Las terapias corporales son signo de salud y bienestar para nuestro organismo. El yoga es uno de los estilos de terapia que ayudan al crecimiento personal, además de colaborar con el potencial que hay escondido en el cuerpo y la mente.
Los orígenes del yoga se remontan a la antigua medicina india. Trabaja la mente, el cuerpo y el espíritu. Sus beneficios ayudan a recuperar la salud física, además de potenciarla, ayuda a prevenir el estrés, reduce la tensión y la ansiedad. Esta terapia es muy conveniente para la hipertensión, la diabetes, asma e insomnio. Hay personas que les ayuda con los dolores de cabeza y espalda. También mejora el sistema cardiovascular, digestivo y circulatorio.
El yoga, ayuda a estar en forma, relaja el cuerpo y la mente, da flexibilidad, fuerza, equilibrio. En resumen es muy beneficioso para la salud, ya que estimula las glándulas endocrinas, regula el peso, ayuda a concentrarse, ...
Con tan solo unos minutos diarios, podrá liberarse del estrés.
La postura es muy simple. Siéntese sobre los talones con la parte interna de las piernas. Inclínese hacia delante, bajando el torso sobre los muslos y la frente al piso. Luego, extienda los brazos hacia adelante con las palmas hacia abajo, como indica la figura. Relájese y concéntrese en la respiración. Cuando respire, hágalo en varias etapas y luego exhale profundamente.
La postura es muy sencilla, en pocos días verá lo fácil que es liberarse de las tensiones diarias con una simple postura que nos ofrece el Yoga.
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Cuando realice actividades físicas o necesita encontrar un momento de relax, intente mejorar la respiración con estos ejercicios:
Respiración relajante: Acuéstese boca arriba con las piernas flexionadas y aspire lenta y profundamente. Imagine que se ha tragado un globo y deje que su abdómen se expanda y se eleve. Luego, exhale lentamente y repita.
Respiración andante: Estando parado, aspire profundamente por la nariz, luego exhale y camine lentamente hasta que su aliento se acabe. Repita varias veces.
Respiración rítmica: Busque un lugar confortable y siéntese. Encuentre su pulso. Inhale por cuatro latidos y luego exhale también por cuatro. Repita unas cuantas veces aumentando a seis y luego a ocho latidos. También puede cambiar los intervalos, por ejemplo, inhale por cuatro y exhale por seis ...