Cuando llega el calor, no hay nada más refrescante que beber un buen jugo de frutas. Los jugos de frutas y los de verduras proporcionan una buena dosis de vitaminas y minerales. Actúan como agentes limpiadores de nuestro cuerpo, previniendo enfermedades y dotando a las células de aquellas necesidades primarias como para reconstruir los tejidos dañados.
Los nutrientes de cualquier jugo son asimilados por el organismo en 15 minutos, a diferencia de cualquier alimento consistente, que requiere una digestión de varias horas y una elaboración algo compleja.
Veamos cuáles son los más nutritivos:
Naranja: un vaso de este jugo proporciona una cuota de vitamina C necesaria para alcanzar el nivel nutritivo de dos o tres días. Ayuda a curar afecciones como resfríos, infecciones virales y bacterianas.
Manzana: favorecen la acción digestiva, purifican la sangre y otorgan protección a las paredes del intestino. Además de alcalinizar el organismo, es desintoxicante y diurético.
Ananá: rebajado con agua, ...
Tenlo en cuenta: con el verano todo cambia, y desde el tiempo hasta nuestra propia alimentación varía de una estación a otra, ya que el cuerpo se adapta a distintas necesidades que van desde fríos extremos, hasta un calor que casi hace derretirnos.
Estos factores afectan cómo no a la producción de alimentos, y también a su recogida. Las frutas, hortalizas y cereales a campo abierto son ramas muy afectadas por las altas temperaturas del verano, ya que están en campos a plena luz del sol horas y horas, y esto tiene tanto su parte buena como su parte mala.
¿Cuál es la mala? Básicamente, que al haber tanto calor hay también muchísimas bacterias más, millones y millones por así decirlo. Por esto mismo, debes tener mucho cuidado al consumir hortalizas o frutas ahora que se acerca el verano, nada extremo, sólo cercionarte de un par de cosas:
Lava muy bien el alimento ...
Se manifiesta con una sensación de pesadez estomacal, acompañada de somnolencia y eructos.
Las causas que pueden provocar este estado pueden ser nerviosas u orgánicas. El aparato digestivo recibe muchas influencias del sistema nervioso central y las personas tensas hacen su descarga nerviosa a nivel digestivo. Generalmente los que padecen digestión lenta son personas ansiosas y tragan aire cuando comen muy rápido o hablan cuando comen o mastican con la boca abierta. Aunque también existe la posibilidad de tener alguna patología gástricas, vesicular o pancreática, que deben descartarse a través de una consulta médica a un especialista.
Si el problema tiene causas nerviosas se aconseja un régimen compuesto por alimentos de fácil digestibilidad, que abandonen rápido el estómago. Se aconseja comer:
Almidones: arroz, polenta, fideos, sémola y avena extra fina.
Carnes magras: preferentemente cortes tiernos.
Cereales sin fibra y frutas sin cáscara: manzana, pera, durazno, ciruelas y ...