El entrenamiento físico tiene por objeto preparar el organismo para el esfuerzo físico.
A nivel del músculo, permite:
Una adaptación energética mediante una acción sobre el almacenado y la utilización de los substratos.
Una adaptación trófica muscular.
Una adaptación vascular.
Una adaptación del equilibrio neuro-muscular y de la coordinación motriz a fin de obtener el movimiento bio-mecánico perfecto.
De donde la necesidad de respetar una regla sencilla y de adaptar el esfuerzo a las posibilidades musculares del momento:
Especialmente después de un período de inactividad en el deporte (principio de temporada, reanudación después de una lesión….)
Durante el período de actividad, tratando de evitar el “surmenage” muscular o general (entrenamiento no progresivo, excesivo en cuanto dureza o violencia, musculatura ...