La fatiga crónica, también llamada estrés crónico, tiende a ser considerada una enfermedad degenerativa del estrés.
Además del agotamiento y el cansancio, la fatiga crónica es detectable porque se padecen: contracturas reiteradas, cambios imprevistos en el peso (se aumenta o se baja con mucha rapidez, aunque uno no esté haciendo dieta o no haya modificado sus pautas alimenticias), insomnio, jaquecas, palpitaciones, acidez, constipación, diarreas, trastornos en la ansiedad y crisis de pánicos. Generalmente se presentan más de una de estas situaciones al mismo tiempo, por lo que resulta más fácil detectar la fatiga crónica. También puede suceder que la persona este más irritable, que tenga problemas cognitivos (en el aprendizaje) o de sociabilidad (como se relaciona con las demás personas).
Entre algunas soluciones encontramos que es posible:
Primero: reconocer que está viviendo una situación de estrés que no es normal y que necesita ser corregida, sabiendo que usted es el principal implicado en ...