A raíz de haberse celebrado el sábado pasado el Día Internacional del Lupus, me pareció interesante aportar algunos datos actualizados sobre la enfermedad y que fueron aportados por la Dra. Teresa Cattoni, presidenta de la Asociación Lupus Argentina y difundidos por la Agencia CyTA del Instituto Leloir.
La mayoría de los afectados pueden tardar entre cinco a diez años en recibir el diagnóstico de lupus. No existe un único test para confirmarlo. Los médicos deben realizar varias pruebas y estudiar en detalle la historia clínica del paciente. Hay tres razones principales, interrelacionadas, que explican la tardanza en el diagnóstico.
Los síntomas del lupus varían, pero algunos de los más comunes son la inflamación de las articulaciones, el dolor de los músculos, fiebre, sarpullidos, generalmente en la cara, pérdida de cabello, y cansancio.
“Hasta hace unas décadas, se investigaba poco sobre lupus y casi ninguna empresa farmacéutica ni biotecnológica estaba interesada en desarrollar y probar nuevas posibles terapias. Sin embargo, actualmente, el futuro es más esperanzador. Eso surge como respuesta al esfuerzo de las organizaciones de pacientes con Lupus en el mundo en pos de mejorar su calidad de vida”, opina Cattoni.
Actualmente se pueden consignar tres tipos de lupus: el discoide, el eritematoso sistémico (LES) y el inducido por drogas.
En un artículo publicado recientemente en la revista Arthritis & Rheumatism, sobre un estudio multicéntrico que abarcó a más de 9.000 pacientes, se consigna que en el Lupus Eritematoso Sistémico (LES) se ha logrado disminuir la mortalidad debida a la propia enfermedad, algo que no ocurre cuando la desencadena causas cardiovasculares.
En el mundo, nueve de cada diez pacientes son mujeres. Y el 85 por ciento de los casos, se diagnostica entre los 14 y los 44 años y lo padece una de cada mil, datos aportados por la profesional.
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