Los problemas del sueño, el insomnio, el despertar prematuro y los sueños entrecortados y angustiantes, tienen estrecha vinculación con el estrés. Las defensas disminuyen cuando se duerme y el abandono de la vigilia se vive traumáticamente, por eso se descansa mal y se sigue conectado a los problemas.
El insomnio no es una enfermedad, es un síntoma del estrés. Al día siguiente se refleja en la cara, la piel se opaca, las ojeras se agrandan, los ojos se enrojecen, el cuerpo pierde energía y la cabeza parece estallar en mil pedazos. Lo ideal es dormir 8 horas diarias. Si tiene dificultades para dormir pruebe estas medidas que inducen el sueño:
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