La piel del hombre cumple las mismas funciones que la de la mujer, sin embargo el hombre históricamente no ha tenido el hábito de cuidar su piel. Esta actitud es absolutamente errónea, porque la piel es un órgano vital que realiza multitud de funciones y también cumple una importante función social.
Por tanto será lógico que tanto hombres como mujeres procuren cuidar su piel para lograr que esta permanezca sana y cumpla sus funciones.
Las funciones de la piel son fundamentales ya que sin ella no podríamos vivir. Quizá lo más importante sea la función barrera mediante la cual logra:
Efectivamente estas funciones son iguales en la mujer que en el hombre pero este último posee unas características anatomo-fisiológicas y unas circunstancias externas que le confieren cierta especificidad.
Características anatómicas
Para que la piel cumpla bien sus funciones debe tener una actividad celular correcta, en la medida que se altere esta actividad celular se deteriorarán las funciones de la piel apareciendo entonces una variada sintomatología como la sequedad, el picor la sensación de ardor y la tirantez. En el hombre una de los motivos que más alteran esta actividad celular, particularmente en la cara, es el afeitado. La maniobra del afeitado es una agresión continua sobre la piel, produciendo un deterioro de la barrera hidrolipídica con la consecuente deshidratación y aparición de sequedad, picor y en ocasiones erosiones que son puerta de entrada a múltiples microorganismos.
La manera de mejorar la función celular y en consecuencia paliar o prevenir estos problemas es aportar a las células cutáneas sustancias que les ayuden a mejorar su actividad y por tanto sus funciones.
Asesoramiento Dr. Luís Pérez España, Dermatólogo Hospital Universitario La Paz, Madrid.