La vitamina D es una vitamina liposoluble, esencial para el mantenimiento de la salud de los huesos, permitiendo que el organismo utilice el calcio de manera eficaz.
El calcio es fundamental para el funcionamiento del sistema nervioso, el crecimiento de los huesos y el mantenimiento de su densidad.
La vitamina D puede obtenerse de la luz solar y también de la alimentación.
La fuente principal es la exposición a la luz solar (fotones ultravioleta B, UVB). Sin embargo, la síntesis de esta vitamina, se ve limitada por varios factores como:
La estación del año.
La ubicación (latitud).
Hora del día.
La contaminación y la edad.
Por ejemplo, la gente que vive en los hemisferios, en los meses de invierno no recibe suficientes UVB para formar la vitamina D necesaria.
En forma natural, se encuentra presente en pocos alimentos, el pescado azul como el salmón, la caballa y las sardinas.
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Algunos datos históricos nos dan la prueba que estos banquetes ya formaban parte de la vida de nuestros antepasados.
Los primeros postres: pastas concentradas de frutas y miel.
Helados: son mencionados por primera vez por los chinos, luego viajaron a la India, pasando por Persia y los árabes se encargaron de hacerlo conocer al mundo occidental.
Tortas: en la Grecia helénica se preparaban con harina de granos mezclada con frutas y miel. En el Imperio Romano, con mosto de uva y se empleaba leche cuajada, quesos y nueces en los postres más elaborados.
Caramelo: nace en el siglo XVIII, cuando el duque Plessis-Praslin, de la armada francesa empieza a cocinar una pasta de nuez en jarabe hirviendo, que en el futuro se llamaría praliné.
Mousse: surgió de la mezcla de claras de huevos y almíbar, hecha en 1720 por un suizo llamado Gasparini.
Sambayón: inventado por un pastelero italiano, de la corte de Carlos Manuel I, ...
La jugoterapia permite que cada persona realice sus propias combinaciones, mezclando frutas y verduras, para preparar jugos saludables y puedan combatir algunas de estas enfermedades:
Obesidad: los jugos de verduras son más indicados que los de frutas. Se pueden tomar a cualquier hora combinando varias verduras: zanahorias, apios y remolachas, lechuga, rábano, pepino y hasta dientes de ajo.
Acidez estomacal: antes del desayuno tomar un vaso pequeño de jugo de repollo y papa en la misma proporción.
Acné: jugo de zanahoria, pepino, espinaca, lechuga, perejil, tomate, apio y remolacha.
Hígado: tomar en ayunas jugo de zanahoria, apio, hojas de repollo, ajo y pepino, o licuado de berro con limón y miel.
Insomnio y nervios: un vaso de jugo de lechuga, una hora antes de dormir.
Tónico cerebral: tomar durante el desayuno un licuado compuesto por un vaso de leche o yogur, siete almendras peladas, una cucharada de pasas blandas, una cucharada de germen de trigo y ...