Ayer hablábamos de cómo actuar en la montaña con nuestro perro, cuándo llevarle con la correa y cuándo dejarle suelto. Pues bien, hoy os cuento cómo preparar la excursión.
En primer lugar, y como os comentaba en el anterior post, debéis verificar que el terreno sobre el que vamos a andar es prácticable para el perro. Por ejemplo, no tendrá problemas con la nieve y la tierra, pero el hielo y el terreno rocoso le pondrán en problemas. Además, aseguraos que los caminos que vais a recorrer están permitidos para perros.
Recórtadle bien la uñas para que no se haga daño. He visto a un perro quedarse sin una uña a mitad de camino y te aseguro que le será muy desagradable la otra mitad. También debe ir al día con sus vacunas, pues casi seguro que entrará en contacto con animales salvajes, insectos incluidos, como las garrapatas.
Vamos con las provisiones: llevad ...
Llevarse el perro a hacer algo de montañismo suele resultar muy satisfactorio tanto para el amo como para la mascota. Sin embargo hay que saber evitar ciertos peligros.
Para empezar, el perro no es todoterreno. Aunque lo veamos ágil, si el camino discurre, por ejemplo, por zona pedregosa sus pezuñas sufrirán mucho, y es probable que acabe con las almohadillas muy irritadas e incluso con alguna herida. Siempre que puedas llévalo por caminos de tierra. En media y alta montaña son más difíciles de encontrar, de modo que plantéate si tu perro está preparado.
Sobre si llevarlo suelto o con correa, depende de la zona. Ten en cuenta que en zonas muy arboladas es fácil perderlo de vista, y él, casi sin darse cuenta, olfateando o siguiendo alguna alimaña se puede alejar bastante. Si quieres asegurarte de no perderlo, lo que seguro querrás hacer, suéltalo únicamente en aquellos lugares que puedas mantenerlo ...
Ir a la montaña en los meses de más frío difiere mucho de hacerlo en otras épocas. Más aún si nuestro destino está nevado. No solo es cuestión de ropa de abrigo, raquetas o piolés. También, por supuesto. Pero existen muchos otros factores a tener en cuenta, menos evidentes, que suelen pasar desapercibidos.
Para empezar, es vital conocer el tiempo que nos espera. Los cambios meteorológicos en nieve pueden ser muy peligrosos ya que es fácil que afecten a la visibilidad y por tanto a la orientación. Por esa misma razón no está de más que nos acompañe un GPS.
La alimentación que debemos llevar con nosotros es distinta en invierno que en verano, porque la forma de consumir energía del cuerpo también lo es. Mientras que en la época estival prima la hidratación, en invierno cobra vital importancia el aporte calórico mediante frutas secas (no confundir con frutos secos) como dátiles, higos ...