Los padres no deben subestimar las modificaciones corporales bruscas de sus hijos adjuntándoselas al hecho de que están creciendo. Si descendieron de peso o si aumentaron demasiado, si se descontrolan con la comida o hacen visitas nocturnas en la cocina, se impone la consulta a un profesional.
Algunas conductas familiares pueden actuar como eficaces formas de prevención de estos trastornos que cada vez más jóvenes y niños se ven afectados.
Generalmente se lo ve en mujeres, pero también los varones no quedan excluidos de estas enfermedades que requieren de un equipo interdisciplinario para su tratamiento.
La autora de estas consideraciones es la doctora Mabel Bello, directora de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA) de la Argentina.